FLACSI

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Misión y visión

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Visión

Constituimos un organismo dinámico y efectivo que impulsa la integración y fortalecimiento de las asociaciones miembros que generan, desde una identidad compartida, como cuerpo apostólico ignaciano, políticas, estrategias y acciones al servicio de la transformación educativa y social de nuestros países latinoamericanos.

Nuestros colegios son representación de una obra de la Compañía de Jesús en su misión apostólica.  En nuestros colegios formamos hombres y mujeres para y con los demás, en el horizonte de la formación integral y la excelencia. Nuestras comunidades educativas son amigables con el medio ambiente; nuestros estudiantes, profesores y comunidades educativas viven en armonía con un fuerte arraigo identitario en la espiritualidad ignaciana, con un sentido de profundidad y trascendencia  que comparten en un sentido político, propio de una visión del amor ligado a la acción social.

De estos colegios egresan hombres y mujeres con una vocación clara y un sentido de cuerpo apostólico internacional donde la diversidad y multiculturalidad son fuente de riqueza y oportunidad para hacer de este mundo un lugar más justo y equitativo, esperanza de Dios para la humanidad.

Misión

La misión de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe es anunciar la persona de Jesucristo, animados por la fuerza del Espíritu, para testimoniar los valores del reinado del Padre, desde la Iglesia y en colaboración con otros (PAC, “Misión”).

Nuestra misión institucional se reconoce parte del Plan Apostólico de la Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL). Es por ellos que nos sentimos llamados desde nuestra espiritualidad a manifestar la vida de Dios en medio de nuestra historia, estando al lado de los más pobres y excluidos, promoviendo la justicia que brota de la fe, colaborando en la formación y educación especialmente de la juventud, impulsando el diálogo intercultural e inter-religioso, y comprometiéndonos en nuestra integración latinoamericana y caribeña.

FLACSI es una red interprovincial de la Compañía de Jesús en América Latina (CPALSJ), constituida por Asociaciones Provinciales de instituciones educativas en los niveles pre secundario y secundario en sus diversas formas.

Queremos constituirnos como cuerpo apostólico y:

  • realizar la misión de la Compañía de Jesús hoy desde el apostolado educativo.
  • fortalecer un modelo pedagógico y una oferta educativa de inspiración ignaciana que contribuyan a transformar la realidad de nuestros países.
  • Cambiar la cultura del trabajo “individualista”, por la cultura de la “colaboración”.
  • Relacionarnos con el conjunto del Sistema Educativo Jesuita Internacional. Especialmente con las que forman parte del sector educación de la CPAL (FIFYA y AUSJAL).
  • influir en los fundamentos y en el desarrollo de las políticas educativas públicas, los sistemas educativos, las concepciones y prácticas educativas de nuestros países.
  • Promover el desarrollo de la dimensión espiritual de las personas y comunidades.

Para lograrlo, contamos con:

  • Una propuesta educativa ignaciana de formación integral del ser humano sustentada en una tradición centenaria, actualizada y reconocida en la Iglesia y en la sociedad de nuestros países,
  • La orientación y el apoyo del Padre General de la Compañía de Jesús, la CPAL y los secretariados y áreas que componen la estructura de gobierno de la Compañía de Jesús universal.
  • Un significativo cuerpo apostólico, constituido por jesuitas, laicos(as) y religiosos(as) en 90 instituciones educativas en 19 países de Latinoamerica.
  • La coordinación del sector educación de la CPAL que nos orienta a la integración y cooperación con AUSJAL y la Federación Internacional de Fe y Alegría. Además, en el ámbito internacional participamos en la coordinación y dialogo permanente con instituciones y redes de la Compañía de Jesús, como es el caso de CONEDSI, JSEA-PASE, JECSE e ICAJE.
  • Múltiples relaciones interinstitucionales, sectoriales (CIEC, OIEC, SM, SANTILLANA…) e intersectoriales (SJM, Fundación Internacional Techo, Fundación Internacional Hogar de Cristo, Fundación Internacional América Solidaria, entre otros)

Valores y Desafíos

Valores

Para realizar nuestra misión afirmamos nuestros valores:

  1. Dignidad humana.
  2. Amor.
  3. Experiencia de Dios.
  4. Solidaridad.
  5. Respeto por la Diversidad.
  6. Magis.
  7. Cura Personalis.
  8. Conciencia Ecológica.
  9. Austeridad.
  10. Transparencia.
  11. Justicia y Compromiso Político.
  12. Libertad y autonomía (ciudadanía).
  13. Servicio.

Desafíos

No vivimos una época de cambios, sino un cambio de época. Esta constatación ampliamente difundida, resulta cierta y sin embargo únicamente descriptiva. No es capaz, por tanto, de abordar sus profundas implicancias y efectos. Como humanidad nos enfrentamos a decisiones más grandes de las que somos capaces de abordar. En términos antropológicos, las magnitudes en la que se mueve el mundo se nos hacen inconmensurables y las implicancias de estas decisiones son cada vez más impredecibles.

En Latinoamérica los países tienen la oportunidad, como nunca en su historia, de disminuir las brechas de exclusión e injusticia gracias a una comunidad de naciones cada vez más cercana e interdependiente. Sin embargo, en muchos casos este desafío ha sido postergado por favorecer intereses de corto plazo, o intereses exclusivamente económicos. Por otra parte, el desarrollo de los medios de comunicación ha puesto a las personas con un acceso potencial a información generada directamente por los actores, pero también se tiende a la hegemonía cultural.

Constatamos que nuestra cultura por momentos se mueve a una velocidad más rápida de la que tiene nuestro ser individual y biológico de adaptarse a ella. Existen grandes cambios exteriores, pero leves mutaciones internas, de tal forma que nuestras preguntas más profundas, nuestras necesidades afectivas y la inserción en una comunidad centrada el amor siguen intactas.

Nuestros colegios, enmarcados en la misión apostólica de la Compañía de Jesús, se entienden en un contexto histórico y social que evoluciona y cambia, donde reconocemos la permanente acción de Dios, lo que nos convierte en agentes de cambio social; reconocemos y valoramos los avances hechos por el hombre en su progreso y pero también miramos con perspectiva los fenómenos que no respetan al hombre como un agente integral en la creación.

La CG35 y la CPAL -a través del PAC- hacen eco de la necesidad de coordinar nuestros esfuerzos, favoreciendo un trabajo en RED, colaborativo y respetuoso de la diversidad cultural. El eje de nuestra pertenencia radica en la espiritualidad ignaciana, que es fuente inspiración transversal. Nuestra identidad es rica en matices que encontramos cuando cada cultura integra a su contexto local los elementos de este espíritu compartido. Este es un elemento evolutivo, un diálogo que no se agota.

En este marco, FLACSI integra su plan estratégico para los próximos 3 años en prioridades, objetivos y líneas de acción que han propuesto los provinciales de nuestro continente, pues entendemos que esto operará como una “enzima”, un catalizador que favorezca el desarrollo del objetivo mayor en nuestra misión apostólica latinoamericana.

Miramos el camino que comenzamos a recorrer con esperanza y optimismo con la firme convicción de que un mundo mejor y más justo es posible.

Entre los múltiples desafíos que este panorama implica, priorizamos los siguientes:

  1. La nueva pluralidad social, las culturas juveniles emergentes, la puesta en marcha de algunas políticas públicas que cuestionan la evangelización, y la multitud de ofertas de signo diverso presentes en el campo educativo, nos desafían a profundizar y a expresar creativamente la identidad cristiana e ignaciana de nuestras instituciones educativas.
  2. Ante la persistencia de la desigualdad social y la exclusión de las mayorías, es un desafío que nuestros colegios y centros educativos construyan y promuevan vínculos consistentes y experiencias de servicio con sectores excluidos, que tengan, además, impacto en la sociedad.
  3. La complejidad educativa y los nuevos requerimientos de la misión nos desafían a la formación de jesuitas y laicos como miembros del cuerpo apostólico.
  4. Frente a las nuevas demandas de calidad, pertinencia, eficacia y sustentabilidad y ante las diversas necesidades surgidas del contexto y de nuestra propuesta educativa, el desafío es adecuar las estructuras de gobierno y estilos de gestión de nuestros centros educativos.
  5. La complejidad del mundo contemporáneo nos desafía a una urgente y eficaz articulación de nuestras obras y subsectores educativos.

Otros desafíos que también asumimos son:

  • Los nuevos aportes de las ciencias de la educación y de las nuevas tecnologías se introducen rápidamente en el mundo escolar. Nuestra tradición de apertura pedagógica nos desafía a discernir sobre dichas innovaciones buscando incorporar las que más contribuyen para implementar nuestra propuesta educativa.
  • A pesar de algunos esfuerzos de los gobiernos de nuestros países, en general la educación pública sigue muy deficiente e incapaz de incidir de modo significativo en la formación del ciudadano. Nuestra mística de servir dónde mayor es la necesidad nos desafía a ayudar a superar esta situación.
  • Frente a las dificultades de los padres de familia en comprometerse con sus responsabilidades y la creciente necesidad de lograr una mayor adhesión y compromiso en el proceso educativo, es un desafío construir formas renovadas y efectivas de integración y colaboración en la misión.
  • Conscientes del potencial humano y profesional de nuestros antiguos alumnos y frente a su escasa vinculación real con nuestras obras es un desafío el construir nuevas formas de integración y vinculación con nuestra misión.