Valores y desafios
Valores
- Amor, en un mundo egoísta e indiferente
- Justicia, frente a tantas formas de injusticia y exclusión
- Paz, en oposición a la violencia
- Honestidad, frente a la corrupción
- Solidaridad, en oposición al individualismo y a la competencia
- Sobriedad, en oposición a una sociedad basada en el consumismo
- Contemplación y gratuidad, en oposición al pragmatismo y al utilitarismo
Desafíos
Vivimos en un mundo cambiante donde la exclusión resulta ser un fenómeno creciente y doloroso. Nos cuestiona el progresivo empobrecimiento de nuestra gente, la corrupción y la deshonestidad en nuestros países, el secularismo que desprecia los valores trascendentes y el cambio de las culturas juveniles.
Inspirados en el documento que la CPAL ha denominado Principio y horizonte de nuestra misión en América Latina, creemos que un mundo mejor es posible, necesario, deseado.
¿Cuál es ese mundo que soñamos? Hay que discernir los signos de los tiempos para saberlo, siendo creativos y resistiéndonos a toda expresión de inmovilismo. Exige además de nosotros, jesuitas y laicos, en aras de constituirnos en un cuerpo apostólico, apertura y conversión al nuevo paradigma: trabajar unidos para la misión evangelizadora que realizamos desde nuestra identidad educativa ignaciana.
Si tenemos colegios es para evangelizar, pero hacerlo en el mundo actual de alguna manera es ir “contra-cultura”. Sabemos que la tradición cuenta, pero hay que ser pertinentes y creíbles. Nuestros colegios deben tener impacto en su realidad circundante. La pedagogía jesuita debe responder a esa realidad actual educando en el servicio de la fe y la promoción de la justicia, para la paz y con una clara opción por los más pobres. Esta firme determinación debe afectar nuestros currículos de modo que el sentido social de nuestra obra apostólica no se quede sólo en contenidos teóricos o meras experiencias puntuales. Nuestros alumnos deben ser formados éticamente para que sean artífices constructores de ese nuevo mundo que soñamos.
No estamos solos en este propósito como red. Junto con AUSJAL y la Federación Internacional Fe y Alegría queremos articularnos como continuo educativo. Estamos convencidos de que juntos podemos contribuir para ejercer una influencia significativa y, buscando tener mayor incidencia en las políticas públicas sobre la educación, trabajando por ofrecer un proyecto educativo común de alta calidad y pertinencia, recogiendo y sistematizando experiencias de interés para todos, adecuando nuestras estructuras de gobierno, formándonos como jesuitas y laicos para un liderazgo de servicio, humanizando la cibercultura y entrando en franco y abierto diálogo con las culturas emergentes.
Entre los múltiples desafíos que este panorama implica, priorizamos los siguientes:
- La nueva pluralidad social, las culturas juveniles emergentes, la puesta en marcha de algunas políticas públicas que cuestionan la evangelización, y la multitud de ofertas de signo diverso presentes en el campo educativo, nos desafían a profundizar y a expresar creativamente la identidad cristiana e ignaciana de nuestras instituciones educativas.
- Ante la persistencia de la desigualdad social y la exclusión de las mayorías, es un desafío que nuestros colegios y centros educativos construyan y promuevan vínculos consistentes y experiencias de servicio con sectores excluidos, que tengan, además, impacto en la sociedad.
- La complejidad educativa y los nuevos requerimientos de la misión nos desafían a la formación de jesuitas y laicos como miembros del cuerpo apostólico.
- Frente a las nuevas demandas de calidad, pertinencia, eficacia y sustentabilidad y ante las diversas necesidades surgidas del contexto y de nuestra propuesta educativa, el desafío es adecuar las estructuras de gobierno y estilos de gestión de nuestros centros educativos.
- La complejidad del mundo contemporáneo nos desafía a una urgente y eficaz articulación de nuestras obras y subsectores educativos.
Otros desafíos que también asumimos son:
- Los nuevos aportes de las ciencias de la educación y de las nuevas tecnologías se introducen rápidamente en el mundo escolar. Nuestra tradición de apertura pedagógica nos desafía a discernir sobre dichas innovaciones buscando incorporar las que más contribuyen para implementar nuestra propuesta educativa.
- A pesar de algunos esfuerzos de los gobiernos de nuestros países, en general la educación pública sigue muy deficiente e incapaz de incidir de modo significativo en la formación del ciudadano. Nuestra mística de servir dónde mayor es la necesidad nos desafía a ayudar a superar esta situación.
- Frente a las dificultades de los padres de familia en comprometerse con sus responsabilidades y la creciente necesidad de lograr una mayor adhesión y compromiso en el proceso educativo, es un desafío construir formas renovadas y efectivas de integración y colaboración en la misión.
- Conscientes del potencial humano y profesional de nuestros antiguos alumnos y frente a su escasa vinculación real con nuestras obras es un desafío el construir nuevas formas de integración y vinculación con nuestra misión.





