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SCGE-Buena práctica: «SCRUM Pereyra»

Publicado el miércoles 7 de noviembre, 2018

Saber escuchar es un aspecto clave en todo esquema de comunicación, tratar de entender a una comunidad desde un solo punto de vista sería insuficiente.

Las teorías de administración han rescatado la voz y el bienestar de los colaboradores como directriz hacia el futuro de cualquier institución, en la Escuela Carlos Pereyra nos vimos en la necesidad de, después de un auto análisis a partir de sus colaboradores, generar un instrumento que permitiera dar seguimiento a toda esa información.

Así nacen los Scrum Pereyra.

El Scrum es una jugada de rugby en la que, después de una pausa en el juego debido a una falta leve, los equipos rivales son corresponsables de una formación en la que tienen que cooperar juntos, si un elemento falla o lo hace mal, la formación cae. Del scrum se decide quién recupera el balón y el juego continua.

El scrum se entiende como un proceso en el que se aplican de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar colaborativamente, en equipo, y obtener el mejor resultado posible de un proyecto.

El objetivo del scrum en una institución como la nuestra, encuentra su importancia en saber escuchar a sus colaboradores para fomentar una buena comunicación en la que todas las partes hablen y se sientan escuchadas. La comunicación se basa en que la otra persona sienta que se le presta atención, en otras ocasiones consiste en una negociación, pero en todas hay que saber escuchar. Esto es clave para el clima laboral y para el correcto funcionamiento de la organización.

En las organizaciones que triunfan la comunicación se da en todas las direcciones; vertical, horizontal y diagonal. El líder debe ofrecer a todas las personas la posibilidad de poder comunicar con él de forma libre y sencilla. Una comunicación fluida es el elemento más importante para establecer un buen clima laboral y de cooperación.

El Scrum Pereyra es una reunión, por invitación, de 8 a 10 colaboradores, de preferencia de diversas áreas de la institución. El invitado recibió en su invitación, las cuestiones puntuales de la temática a tratar. En 25 minutos, guiados por 1 o 2 facilitadores, los participantes plantean casos, situaciones o propuestas alrededor del tema, generando un flujo de opciones de solución y además de diagnóstico, que servirán para comprobar la hipótesis inicial.

Al final, el equipo facilitador vacía y sistematiza la información obtenida en una matriz única que se discutirá en un scrum de evaluación. Habrá propuestas que se puedan presentar de manera rápida, las complejas se llevarán a los consejos donde directivos podrán recibir la información de primera mano para el planteamiento de nuevos procedimientos y mejoras.

 

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