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Colombia: Arrupe 5 – “Experiencia que cambia, transforma y renueva vidas”.

Publicado el jueves 15 de septiembre, 2016

headerDel 20 de Agosto al 3 de Septiembre se realizó, en la Finca San José de la Esperanza en Colombia, el Curso Taller Internacional Arrupe 5. Organizado por el Colegio San Bartolomé la Merced de Colombia y apoyado por Asobartolina, ACODESI y la organización Trascender.

– Foto oficial –

Participaron 61 Estudiantes y 23 acompañantes de 24 colegios de la Compañía de Jesús y de las diferentes Redes Ignacianas que viajaron desde Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Paraguay y todos los colegios de la provincia Colombiana. A continuación los colegios participantes:

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Desde FLACSI, con el ánimo de reforzar esta experiencia, entregamos una pulsera a cada uno de los estudiantes, en la que se leen diferente frases inspiradas en la pedagogía ignaciana, para recordar y tener siempre presente que todos#somosignacianos.

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Tarjeta2¿Arrupe 5? – Testimonios

“Para aquellos que tuvimos la oportunidad de vivir la experiencia, podemos decir que Arrupe 5 fue un Curso- taller lleno de amor y de aprendizajes. Donde se aterriza la espiritualidad ignaciana a jóvenes de diferentes países de Latinoamérica (Perú, Chile, Brasil, Ecuador, Paraguay, Bolivia y Colombia) para hacerlos más conscientes, compasivos, competentes y comprometidos con la realidad de su continente. Donde se pueden dar cuenta que a pesar de vivir en contextos diferentes, tienenalgo que los une y es la esperanza de construir un futuro mejor, para un presente mejor. Arrupe es la oportunidad de ponerse en los zapatos del otro, de sentir lo que un hermano latinoamericano siente y formar una familia latinoamericana para salir con un corazón hinchado y lleno de fuego con ganas de incendiar al mundo con su amor y servicio hasta no poder más. De formar conexiones y amistades a lo largo y ancho de todo el continente que duran para toda la vida, para ser testimonios de amor y de transformación. Nos permite entender que ya no somos 7 países sino un solo continente, porque aunque estemos dispersos por el mundo, nos une la oración.  Además, la convivencia entre personas de lugares diferentes nos permite conocer más acerca de nuestra cultura y tener cada vez más un sentido de pertenencia con nuestro continente, tener ese intercambio de experiencias que, además de ser una oportunidad única, sigue consolidando esos lazos que tenemos como continente”.

“Es una herramienta para encontrar el amor de Dios en los demás. Para poder encontrar el amor de Dios en nuestra vida y reconocer aquello que somos, lo que tenemos y lo que hemos vivido, para que a partir de la versión más auténtica de nosotros mismos nos impulsemos a soñar y a caminar con el corazón por delante y con Dios siempre presente. Que Dios se manifiesta de diferente manera sin importar el lugar de donde seamos. Ser personas que tienen la moral alta, muy alta y altísima, e intentan  hacer cada día que lo imposible esté hecho. Que al final del curso saben y entienden que el futuro es nuestro y que lo tenemos aquí”.

“Es una experiencia de enriquecimiento personal y espiritual, que día a día nos ayuda a entender y a celebrar el legado de Pedro Arrupe y San Ignacio de Loyola, para continuar con este. Una experiencia que a través de acciones, sentimientos y pensamientos muestra lo que realmente es ser un joven ignaciano y los efectos de enamorarse día a día de la vida y del mundo. Una experiencia que después de espacios de autoconocimiento, respeto por la naturaleza y más, se permite concretar esos aprendizajes en una experiencia de misión, donde cada quién entrega de lo que tiene a una comunidad que lo necesita, en donde se sigue aprendiendo y descubriendo lo que tienen que dar para el mundo y convirtiéndolos en una mejor versión del mundo y para el mundo”.

“Una experiencia a la que todos están invitados. Una experiencia que cambia, transforma y renueva vidas. Que permite crear lazos nuevos de amistad que quedaran para toda la vida. Una experiencia que invita a amar, a incendiar al mundo y a servir de la mano de Dios. Gracias Arrupe 5, y en manos de Dios ponemos Arrupe 6, para que jóvenes de todo Latinoamérica sigan contagiando de amor el mundo y se unan para seguir transformando el futuro que quieren y conseguir los sueños por los que trabajan”.

Fuente: Comunicaciones Colegio San Bartolomé La Maerced