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Guatemala – Colegio Loyola: Campamento Misión 2015

Publicado el Martes 13 de Octubre, 2015

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header“No hay fronteras, no hay confines, sólo Dios mi esperanza”

“Hay mucho que decir sobre el campamento misión, y no es fácil acomodarlo en una noticia.  Es que, lo que la comunidad educativa del Colegio Loyola vive cada vez que se encuentra con la “Guatemala Profunda”, le habla de muchas cosas, le enseña muchas cosas, le hace crecer.

Empecemos compartiendo que el Campamento Misión es la experiencia formativa culmen de los jóvenes del tercer año de secundaria (15 años) que están por concluir su paso por el Colegio.  El campamento es organizado por el departamento de Pastoral en colaboración con Fe y Alegría Guatemala. Además de ello, en su realización se involucra toda la comunidad del Colegio (equipo directivo, administración, personal de servicio, educadores, padres de familia, alumnos en general), de manera que cada vez más es una experiencia institucional.

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Los chicos y chicas, tienen la oportunidad de insertarse en seis comunidades indígenas del Municipio Santa Lucía la Reforma en el departamento de Totonicapán (a unas 5 horas de la capital).  Durante el día trabajan, conviven y comparten con las familias y por la noche se reúnen en el campamento para hacer la pausa diaria y recoger los frutos de la experiencia.

En ese recoger de frutos, por medio de la Pausa, los jóvenes van descubriendo el paso del Dios de la Vida, en las comunidades, en las familias, en ellos mismos.   Es en ese momento, donde traen a la conciencia toda la fuerza y gracia que proviene del encuentro con el otro, al que reconocemos como hermano, sin importar las diferencias por el lenguaje o la cultura.    Durante las reflexiones en el campamento, los muchachos y señoritas logran descubrir que la vida es mucho más de lo que ellos y ellas pensaban o habían experimentado hasta el momento.

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– Foto destacada –

El día se vive junto a las familias, los niños, las mujeres, los ancianos que nos quieren acoger y nos dan la bienvenida en sus hogares.  Son ellos quienes, transformándose en nuestros maestros, nos enseñan con sus obras y sus gestos que podemos ser hermanos, que podemos construir una sociedad más justa, que podemos trabajar por la construcción de un país donde la dignidad de la persona sea el criterio último para nuestras acciones.   Así, entre la milpa, el bosque, el río, los animales, la montaña y el viento vamos aprendiendo lo que en verdad significa vivir en Guatemala y lo que significa ser verdaderamente cristianos: dar la vida, abrirnos a la vida, vivir en abundancia.

Este año, complementando nuestro encuentro persona a persona, nos hemos animado a realizar dos proyectos, bellos en su sencillez.  Por un lado hemos trabajado un día de feria de la salud en las escuelas Multi Grado de Fe y Alegría, de manera que tuvimos la oportunidad de compartir con todos los niños y niñas de 6 escuelas, ubicadas en las comunidades que visitamos.

Además de ello, con la intención de propiciar proyectos de desarrollo comunitario, se realizó la construcción de 18 gallineros para gallinas ponedoras, con lo que se espera que las familias encuentren una vía de desarrollo, además de la agricultura de consumo, para mejora de las circunstancias económicas en las que se encuentran.

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Hay muchas anécdotas que contar, y ha quedado una huella profunda en nuestro corazón.  Después de compartir con nuestros hermanos K´iches, después de tomar el azadón para trabajar la tierra, de sentir la hoja de milpa en nuestras manos, después de descubrir que desde la cosmovisión maya todo es sagrado; después de haber jugado con los niños y las niñas de la región al aire libre y entre las montañas, después de haber aprendido a hacer pan, a tejer y después de haber llenado nuestros corazones de silencio y vida, hemos crecido un poco más, nos hemos hecho más humanos y sin duda, allá en Santa Lucía, se ha despertado nuestro corazón y se ha abierto a la esperanza de un mundo según el corazón del Padre.

Al finalizar esta experiencia y volver a nuestros hogares, solamente nos resta decir: “¡Sibal´ajMaltyoxAjaw!” (¡Muchas gracias Señor!)”

Fuente: Comunicaciones Colegio Loyola