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WUJA: P. General: “¿Qué significa ser creyente hoy?”

Publicado el Jueves 29 de Agosto, 2013

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El P. Adolfo Nicolás S.J., en el VIII Congreso Internacional de Ex alumnos Ignacianos, nos invitó a contribuir la educación recibida en el “empeño por una educación de calidad para todos”

Información tomada del Centro de Reflexión y Planificación Educativa – Venezuela

En el texto de la conferencia de apertura del Congreso, titulada “Los Antiguos Alumnos de la Compañía de Jesús y su Responsabilidad Social: la búsqueda de un mejor futuro para la Humanidad. ¿Qué significa ser creyente hoy?“, el P. Nicolás se refiere al significado de la responsabilidad social desde la lógica ignaciana del “amor y la gratuidad”, del agradecimiento de tanto bien recibido.

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En este horizonte nos invita a considerar nuestra responsabilidad con los demás seres humanos (con los semejantes y los diferentes) y con la creación. Señala que, desde sus inicios, la misión de la Compañía ha sido formar “agentes de cambio”, para renovar y transformar las estructuras de convivencia que encarnan relaciones injustas. En este sentido, nos recuerda que nuestros alumnos y alumnas han de formarse como “hombres y mujeres para los demás“, competentes, conscientes, compasivos y comprometidos; y que la educación por la justicia, con lo que ella implica de responsabilidad social, se ha convertido en un sello distintivo de la educación de la Compañía de Jesús.

Con este marco introductorio, el P. Nicolás, profundiza en 5 puntos: 1) Las interpelaciones de la “globalización”: la responsabilidad de un mayor servicio. 2) La vocación y la responsabilidad de custodiar y hacer crecer la vida. 3) La educación de calidad para todos: sendero para la justicia y la paz en el mundo. 4) Corresponder al don: un empeño por una educación de calidad para todos. 5) Conclusión: el creyente es responsable de sí, de la comunidad humana y de la creación.

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Del texto de su conferencia destacamos estas palabras:

Todos los que hoy hacemos parte de “la familia ignaciana”, porque somos beneficiarios de esa espiritualidad y pedagogía, nos sentimos llamados a profundizar y a seguir ofreciendo en nuestras escuelas, colegios y universidades una educación de calidad. Pero, puesto que en el contexto mundial, nuestras instituciones numéricamente siempre serán una pequeña minoría, nos sentimos llamados a fortalecer la conciencia internacional acerca de la necesidad de una educación de calidad para todos, puesto que ella es un derecho de todo ser humano y, en consecuencia, una exigencia para las políticas públicas en torno a la educación.

Por esta razón, la Compañía de Jesús está promoviendo entre sus colaboradores, bienhechores y amigos, la constitución de una red internacional por el derecho de todas las personas a una educación de calidad. A este propósito, dicha red ha elaborado un documento que os invito a conocer y a reflexionar para que ayude a la acción, pues se requiere el esfuerzo plural de toda la sociedad.

El P. Nicolás prefirió entregar el texto oficial de su conferencia a los organizadores del evento a los fines de su publicación, y en tono más coloquial pasó a explicar su visión sobre el tema. A continuación, una síntesis de las ideas expuestas en su intervención y de las respuestas a preguntas de los participantes.

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Exposición del P. Nicolás en la Apertura del Congreso

Propuso cuatro imágenes para reflexionar sobre el deber ser de la educación que se imparte en las instituciones educativas de la Compañía y la responsabilidad social de sus alumnos y egresados

1. En nuestras obras educativas “todo es capilla”, la clase, el campo de deportes, todos los espacios…, no solo la capilla física ni la acción pastoral. Donde están los estudiantes “hay capilla” cualquiera sea su religión, puesto que son material sagrado, imagen de Dios. Esta imagen toca lo que queremos hacer con la educación y lo que esperamos que se convierta en hábito, en manera de vivir que parte de la reflexión social. Educar a nuestros alumnos es abrirles los ojos para ver el mundo, abriles los oídos y abrirles la boca, para que vivan la realidad como don de Dios, para que vean lo que es bueno y distingan lo que es trivial de lo importante (discernimiento),  para que sepan dónde están y tomen decisiones adecuadas, para que no vivan  distraídos. Todo es capilla en nuestra educación y “toda la semana es misa”, entender que en la vida siempre “estoy en misa”.

2. Enseñar a vivir con “la espiritualidad de Urías”, quien no puede dormir tranquilo mientras sus soldados sufren. Buscamos formar personas de corazón, solidaridad, compasión, abiertas al otro, al sufrimiento, “formar visión y corazón”.  No queremos insistir en la competitividad. Educar supone crear hábitos nuevos distintos a los que crea la sociedad: “ser hombres y mujeres para los demás” en el sentido que lo expresó el P. Arrupe.  La tarea educativa y la responsabilidad social suponen una espiritualidad de la solidaridad: ¿cómo reducir el sufrimiento humano?, ¿cómo hacernos conscientes de que los demás son “vicarios de Cristo”? Esta preocupación tiene que ser parte de nuestra vida: la responsabilidad social es hacer algo por eso desde la profesión en la que nos encontramos.

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3. Comprender que “los alumnos son un buque más que una bicicleta”, que los cambios en el alumno y los procesos de conversión son lentos, que se requiere paciencia y profundidad, todas las fuerzas del colegio apoyando y coordinación para el cambio. Con esta imagen explicó que el alumnos deben aprender a pasar a salvo las tormentas de la vida, para que no pierda el equilibrio ni se estrelle “hasta que el buque vaya bien” y asuma su responsabilidad.

4. Buscar “que los alumnos sean jirafas”, refiriéndose al animal cuyo tamaño de corazón es el más grande y que por su altura tiene el punto de mira más alto.  Que nuestros egresados tengan el corazón solidario de Urías y la mirada larga, sabia y superior de la jirafa; que no se distraigan con el follaje del árbol de la vida y del dinero; que tengan un entendimiento que vea más allá, pero sin arrogancias que conduzcan a egoísmos, sin separarse de la sociedad que (como a la jirafa) es la que les puede hacer fuertes en su liderazgo.  El buen líder es el que no se ve, el no obsesionado por lo que debe hacer. Buen líder es el que haga trabajar a los demás, que encuentra su fuerza en los demás, que toma conciencia de las limitaciones para prestarles apoyo.

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En la educación para formar en la responsabilidad social se busca un modo de actuar conforme estas cuatro características.

Opiniones del P. Nicolás en respuesta a preguntas de los congresistas

  • Los principios y la libertad individual. En educación, los principios son importantes y lo que queremos es que los alumnos los hagan suyos. Los principios tienen eficacia si el educador los ha incorporado. Los alumnos son sensibles a la dimensión humana profunda. No hay tensión entre principios y libertad. Los principios tienen que ser discernidos por los educadores y los padres de familia para que su comunicación a alumnos e hijos tengan credibilidad.
  • La competición y la solidaridad. El estimular al alumno para que dé más debe estar en equilibrio con la solidaridad. La excelencia humana (desde el “magis” ignaciano) es crecer de tal manera que el punto de referencia no es ser más que el compañero sino dar más a la sociedad. No poner al individuo frente a la clase, más bien formar equipos que trabajen juntos para que logren una “sabiduría participada”; tener en cuenta el concepto de persona y que todas son diferentes.
  • Políticas oficiales, creatividad y acción pública. La limitante de no poder hacer lo que se quiere con respecto a los objetivos de nuestros colegios por políticas educativas de los países es a la vez una “frontera y reto” que llama a la creatividad en cada obra. Añadió que “el ideal no es construir el colegio ideal” que pueda generar admiración y como consecuencia envidia y odio que se vuelva contra el colegio.  El reto, más bien, es “contribuir a la mejor educación nacional”. Afirmó que debemos pensar cómo contribuir a que la educación en nuestros países mejore, producir programas que puedan ser multiplicados ofrecer todo lo que podamos a los otros colegios, para así poder influir en algo más amplio.

 

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¿Qué significa ser creyente hoy?

Documento: Derecho a la educación para todas las personas.


 Fuente: CERPE