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POBREZA: Angel Trucco y Jorge Peralta – “Pensar la pobreza: un desafío de todos”

Publicado el Jueves 6 de octubre, 2016

485da58a17dc2fb0cc2bcc39cdda3eeb-bpfullAngel Rodrigo Trucco y Jorge Augusto Peralta – Colegio de la Inmaculada Concepción, Argentina

Pensar la pobreza: un desafío de todos

Durante los años ´80 y ‘90, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos pusieron en práctica políticas económico-sociales que se denominaron “neoliberales”. Estas ideas que dominaron el panorama ideológico mundial de los años ‘90 -y que aún tienen vigencia- buscaron enfrentar la crisis de la deuda externa retirando al Estado de las funciones que había desempeñado hasta ese momento e hicieron hincapié en la idea de que el mercado debía ser el único regulador de la economía y la sociedad.

 Al regirse por las leyes del mercado, por la ley del triunfo del mejor dotado, dejaban al margen a los más pobres y, en general, a quienes por su condición social no tenían oportunidad de intervenir libremente en él. Fue así que derechos primordiales como la educación y la salud se convirtieron en mercancías que se podían comprar  y vender.

 pobreza-en-latinoamerica-nino1Para comprender el impacto que tuvieron y tienen las ideas neoliberales en América Latina debemos tener presente el panorama económico y social de la década del ‘80: entre 1983 y 1990 América Latina experimentó una transferencia de recursos a los bancos acreedores que superó los doscientos mil millones de dólares. Esta transferencia de recursos ocasionada por el endeudamiento externo, imitó significativamente el crecimiento económico e hizo necesaria la implementación de planes de ajuste, entendidos como las políticas destinadas a mejorar la balanza comercial y las finanzas fiscales con el objetivo de disponer de mayores recursos para pagar la deuda externa.

 Los planes de ajuste incidieron directamente en la calidad de vida a través del achicamiento del Estado, vía privatizaciones y reducción de políticas sociales. Todo esto se tradujo en mayor desocupación, aumento del trabajo informal y brusca caída de los salarios; situación agravada por el cierre de empresas privadas y la reconversión de otras. Como consecuencia y producto de estas políticas neoliberales, en las últimas décadas han crecido los índices de pobreza y marginalidad social y han surgido “nuevos pobres”, llamados así por ser trabajadores de sectores medios que habían conseguido tener acceso a un mercado de bienes y servicios más amplio, y que hoy ven restringidos sus ingresos y sus posibilidades.

 En este contexto, una de las principales causas del aumento de la pobreza en la Argentina se debió a la implementación de estas políticas neoliberales durante los años ´90, las cuales llegaron a su punto de inflexión en el 2001 con la crisis económica, social e institucional en diciembre. La década neoliberal de Argentina significó la privatización de empresas nacionales y el consiguiente despido de miles de trabajadores. El Dr. René Favaloro decía en su programa de televisión: “Esta es una sociedad neofeudal, no neoliberal como la llaman. Es una nueva forma de feudalismo. Y este neofeudalismo hizo que los señores de la riqueza estén arriba y los demás bien abajo, sufriendo”.

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 Estas décadas dejaron como saldo en nuestro país, millones de nuevos pobres, que resultaron en muchos casos permeables a discursos y políticas clientelares por parte del Estado. Frente a estas realidades, pensamos que hace falta una política de Estado que cambie de manera estructural ésta situación (no quedándose en simples medidas asistencialistas), ampliando la llegada de la educación a todos los niños y jóvenes, especialmente a aquellos que son más vulnerables, para que en un futuro puedan ser dueños de su propia vida.

 Creemos que es injusto que una persona se vea condicionada -podríamos decir hasta determinada- a padecer una condición de vida desigual desde su nacimiento, producto en la mayoría de los casos de la imposibilidad de tener mejores oportunidades. Aquí reside la urgencia de resolver la problemática de la pobreza en Argentina, hace falta cortar con ese círculo vicioso, porque si no se cambia esta realidad estos niños y jóvenes caerán en la situación en la que actualmente se encuentran sus padres y su pobreza se convertirá en crónica.

– Fuente: INDEC –

Según las cifras publicadas por el INDEC en la Argentina el 32,2% de la población es pobre y el 6,3% se encuentra en la indigencia. Las mediciones del INDEC se basan en la consideración de indigente a aquella persona o grupo familiar que no cuenta con los ingresos mínimos como para comprar los alimentos indispensables de subsistencia  comprendidos en la Canasta Básica Alimentaria, que costaba $341 dólares en agosto para una familia compuesta por dos mayores y dos niños de 6 y 8 años .

 Ese mismo grupo familiar requiere ahora de $824 dólares para poder adquirir la Canasta Básica Total (CBT) -compuesta por alimentos, indumentaria y servicios básicos-, para no caer por debajo de la línea de pobreza.

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 Nuestra ciudad, Santa Fe, no escapa a esta problemática. A diario, en la zonas céntricas podemos ver gente que sufre la pobreza: buscando comida en la basura y durmiendo en los bancos. Incluso si se recorren algunos barrios, se puede observar que la mayoría de la gente que vive en ellos tiene problemas para acceder a servicios básicos -cloaca y agua potable-. También existen pequeñas villas miseria en los alrededores de la ciudad, donde se encuentra la gente que vive en condiciones de hacinamiento (viven al borde del río y son muy vulnerables a inundaciones).

 Si analizamos con precisión los efectos de la implementación de las políticas neoliberales, podemos concluir que ellas fueron -y son-, fundamentalmente políticas económicas de exclusión. Aún en los casos en que este modelo ha gozado de un relativo éxito (a expensas de un terrible costo social, como en Argentina y México), se trata de políticas muy frágiles. Si bien lograron frenar la inflación, lo hicieron al precio de crecientes desigualdades sociales y de un déficit muy alto de la balanza comercial.

 Ante esta realidad consideramos que el resto de la sociedad y en especial la clase política no puede hacer oídos sordos de esta situación y creemos que se deberían comprometer a realizar políticas que efectivamente mejoren la condición de estas personas y de sus descendientes.

Propuestas:

  • Proponemos una política fiscal más justa y equitativa- una reforma fiscal integral, que actúe sobre todas las figuras tributarias, con el objetivo de que tributen más los que más ingresos y riqueza tienen, y se reduzca en aquellos con menor capacidad adquisitiva. Poniendo el impuesto no en el producto (IVA en Argentina), sino según el ingreso de la persona.
  • Creemos que todos estamos de acuerdo en que las políticas neoliberales han generado un profundo desastre social al promover la desintegración de nuestras sociedades en escala masiva. Frente a esto proponemos una política que cambie de manera estructural ésta situación, ampliando la llegada de la educación a todos los niños y jóvenes, para que en un futuro puedan ser dueños de su propia vida.
  • Defendemos una concepción política en la cual, efectivamente, la intervención estatal debe basarse en la solidaridad social. Es decir, en la disminución de las desigualdades y no solamente en la mera eficacia económica. Por otro lado, debemos preguntamos cuáles son los objetivos éticos de ese Estado, cuál es el proyecto de sociedad que él implica. Creemos que frente al desastre del neoliberalismo, o, más exactamente, de las medidas liberales que han sido aplicadas en nuestros países, este problema adquiere una importancia central.
  • Con respecto a la idea instalada en determinados sectores de la sociedad de que “la gente pobre lo es sólo porque no se esfuerza o porque no quiere trabajar” creemos que, muchas veces, por más que una persona en esa situación ponga todo su empeño le resulta muy difícil salir adelante. Esto se debe fundamentalmente a que, por un lado, no cuenta con las herramientas necesarias, pero por el otro a que  el mundo laboral de hoy tampoco le ofrece todas las oportunidades. A diario podemos ver ejemplos de personas que no se pueden integrar al mercado laboral por la falta de demanda de trabajadores (esto lleva al trabajo en negro o a trabajos precarios), pero también podemos ver la discriminación en la selección del personal, sólo debido al sector social al que una persona pertenece. Por todo esto, creemos, que en la sociedad de hoy en día es imprescindible contar con herramientas para lograr salir adelante de esa condición social. El encargado de proporcionar esas herramientas y posibilidades (económicas, educativas, socio-ciudadanas) debe ser el Estado, quien muchas veces brilla por su ausencia. Esto lleva a que muchas veces las ONGs y otras instituciones intervengan para tratar de ayudar a gente que se encuentra en situaciones de vulnerabilidad. Queríamos destacar la labor que hacemos desde nuestro colegio (Inmaculada Concepción de Santa Fe), en el “aprendizaje en servicio”, que realizamos desde nuestros primeros años de primaria hasta el último año de secundaria. Es una experiencia enriquecedora que nos ayuda a ver otras realidades (concurrimos a instituciones de chicos con problemas auditivos o de vista, talleres con chicos de sectores bajos, realizamos colectas, etc.). Esto nos ayuda a ponernos -de alguna manera- en el lugar del otro, comprometiéndonos a intentar lograr una sociedad que se base en los pilares del respeto, la tolerancia y la solidaridad.
  • En este sentido y para finalizar, creemos que hace falta el apoyo y el compromiso de todos los ciudadanos para ayudar a los que sufren esta problemática. Desde nuestra posición de jóvenes en el Colegio, creemos que tenemos la obligación de formarnos en valores para el día de mañana poder implementar estos valores ignacianos a gran escala y tratar de hacer una sociedad más justa, que ofrezca a todas las personas las mismas oportunidades.

Artículo escrito por Angel Rodrigo Trucco y Jorge Augusto Peralta

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